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miércoles, 13 de abril de 2016

Raizales, creole y calypso en un mar de siete colores, San Andrés, Colombia




El calypso suena, las olas del mar lo acompañan, los pericos cantan y San Andrés se levanta. Nos levantamos al mismo tiempo. Salgo de mi cuarto en una posada nativa, hecha en madera que perfuma la casa con su olor. Cuadros, fotos y decoraciones que me recuerdan perfectamente el sitio donde estoy parado. Hora de preparar desayuno con Mis Cli, una raizal que hospeda personas en su casa desde antes de nacer. Cuando San Andrés se volvió puerto libre, su mamá empezó a hospedar a los visitantes en las mejores habitaciones. Desde ese entonces empezó esta tradición. 













En India algunas personas creen que al cocinar una comida, ésta queda con la energía de las personas que la prepararon. Mi desayuno quedó con la energía de carcajadas y cantos de pequeños versos de calypso, que Mis Cli utiliza para contar sus cuentos. Desayuno con pan de coco traído de las "fair tables" (unas puntos donde las mujeres de la isla venden comida para ayudar a su familia), jugo de carambolo y más calypso sonando.

Las motos empiezan a circular por la isla. Por ese medio me transportaría durante mis días caribeños con una pilota isleña (amante de su isla) que me cuenta historias del archipiélago a medida que maneja. Se siente el viento pasar, varias partes de la carretera bordean el mar y sus palmeras para adicionarle más puntos al recorrido. Al encontrarse con alguien conocido las dos motos bajan la velocidad y van charlando a medida que avanzan.  Se ven motos con familias enteras movilizándose. Niñas sonrientes con trenzas y su uniforme listas para ir a su colegio. Así empieza mi día en esta isla. Hace un par de años instalaron el primer semáforo de la isla, algo nunca antes visto por estos lares, por ese motivo la gente no sabía cómo reaccionar al tener que parar, charlar o no, saludar a la moto del lado o no, la gente se ponía nerviosa al parar. El mundo, su gente y sus creencias.





Se me vienen unos días de vivir la experiencia del Geoturismo, un proyecto que busca mostrar las maravillas que San Andrés, Providencia y Santa Catalina tienen, mucho más allá que sol, playa y planes todo incluídos. O como los locales diferencian a los turistas que los visitan: los de manilla y los que no tienen manilla. 


Primera parada: cabalgata ecológica por las montañas de San Andrés. Saludo a Careta, mi yegua, le consiento la parte más suave de un caballo, la parte entre sus dos fosas nasales. Huelo el olor a caballo que sólo me trae buenos recuerdos y para arriba. A montar a caballo por la isla con dos italianas con nuestro guía de cabecera: Hippie, un raizal que en su infancia, su papá lo llevaba al colegio en el medio de transporte que estamos utilizando. Cabalgata llena de historias locales. A medida que pasamos por árboles frutales, Hippie nos cuenta de las propiedades  de cada fruta. Baja unos tamarindos listos para comer, nos los da, comemos. Nada más rico que comer frutas cogidas directamente de los árboles. Ver el mar a distancia desde el lomo de un caballo es algo muy sabroso, pájaros cantando, el mar de los siete colores mostrándolos todos y las palmeras moviéndose con el viento de lado a lado. Respiro profundo, olor a caballo y aire puro entrando a mis pulmones. Me despido de Hippie, de Careta. 



Es hora de continuar con mi jornada haciendo una parada técnica para tomarme un agua de coco en la zona este de la isla llamada: San Luis (donde la gente vive feliz). Sesión de coco viendo, oyendo y sintiendo el mar. Lo extrañaba, casi tres meses separados y ahora otra vez juntos. Definitivamente siento ese ancestro del Homo Sapiens que viene de este infinito mar.







Para el almuerzo nos esperaban las delicias locales que tiene la isla para ofrecer. Llegamos a la Reagata, un restaurante encima del mar atendido por su propietaria, las ventanas sin vidrio tienen de vista el mar. De música: las olas. Llega el "Bread Fruit", una fruta típica de la región muy común. Caracol hecho en limón, Crab Back (plato típico de la isla a base de cangrejo), y langostinos con arroz con coco, acompañados de una limonada de coco que me dan la energía necesaria para seguir con el descubrimiento de la isla. 

Siguiente parada: El Barrack, un barrio tradicional de la isla ubicado en la zona alta. Fue el primer asentamiento esclavo de la isla, por eso mismo su nombre. Nuestra guía: Nubia, una raizal que se ríe a carcajadas, al menos, 11 veces por hora. 



Las casas de madera le empiezan a poner color a la zona, no sólo el mar contribuye coloreando el paisaje en este lado del mundo. El hecho que sean de madera hace que su mantenimiento sea más costoso, por ende, la madera y tradición arquitectónica se está perdiendo lentamente. Nubia cuenta de la historia de sus antepasados, a medida que caminamos el 77% de las personas la saludan, siempre con sonrisa con dientes, hablan en creole, nada que logro entender la totalidad de esa mezcla de inglés británico con idiomas africanos. Mi palabra favorita hasta el momento: bombahead, significa enamorado. 




A medida que avanzamos la música de las casas le van poniendo ritmo a neutros pasos, es complejo sentir esa música y no bailar un poco. Las puertas de las casas abiertas, la ropa secando bajo el sol, sillas en las portadas y balcones donde se sientan los vecinos para charlar, jugar un juego de cartas o una partida del típico dominó, que algunos participantes tiran con entusiasmo sobre la mesa.

Con razón dicen por ahí que la vida en el mar es más sabrosa. Podría dar certeza a ojo cerrado de ese dicho, en especial por estas zonas. El recorrido sigue acompañado de más historias y sonrisas. Cuentan que las mejores frutas de la isla vienen de los árboles del cementerio; debemos ser excelente fertilizante una vez dejemos de respirar en esta tierra. Yo me río con esos cuentos, Nubia salta su carcajada o como dice ella "pela el diente". 

El sol se alista para despedirse así que bajar de la montaña (donde queda el barrio) para despedirse de él como se merece. El reague suena. Un rasta sonriente, que también lo llaman Sol, me entrega una cerveza, hora de ver el atardecer acompañado de las olas del mar. El sol se va ocultando, los colores de las casas dejan de brillar, las luces se van prendiendo lentamente. Hora de ir a reposar y recargarse de energías isleñas para continuar este recorrido.
 

Careta y aletas puestas, chaleco inflado, 5 kg de plomo en la cintura, cámara en una mano, regulador en la boca, la otra mano en la máscara y regulador. Pregunto "libre", me responden afirmativo, dejo caer mi cuerpo de para atrás de la lancha sobre la que estoy sentado. Siento el agua mojar el wetsuit, mi cuerpo. Hora de sumergirme en este mar de siete colores. Estoy buceando en una zona de arena blanca, sitio donde las rayas se gozan la vida, juegan a las escondidas usando la arena como escondite. El reto mío: encontrar la mayor cantidad posible. Seña de sacar el aire de nuestros chalecos y dejar que el plomo nos lleve al fondo del mar. 

 El aire comprimido del tanque sale, mis pulmones se llenan, me conecto con el mar, docenas de burbujas van saliendo. Momentos en la vida donde cada cual es consiente que uno respira, necesitamos aire para respirar y debajo del agua es de los momentos que más cuento me doy de eso. La llamo mi meditación interna y que mejor que con la fauna y corales que nos esperaban en su hogar. Los primeros peces empiezan a desfilar al frente nuestro, visibilidad perfecta, condiciones de buceo ideales. 

A medida que las burbujas salen seguimos pataleando con tranquilidad. A falta de una raya, encontramos ocho. Me acuesto en la arena al lado de ellas, las veo respirar, abren y cierran sus agallas, mueven sus ojos, de lo poco que dejan ver al estar escondidas. Al verme tan cerca optan por hacerme un show privado y nadar al frente mío. Mueven sus aletas como si estuvieran volando, hacen un movimiento algo brusco, como cuando un perro trata de secarse, para que la arena que tienen en su cuerpo vuelva al fondo del mar. Una vez limpias de arena, se mueven con una paz debajo del agua que sólo produce tranquilidad verlas. Me quedo quieto hasta que se desvanecen en el azul oscuro del mar. El buceo sigue hasta que mis pulmones se acaban el aire comprimido. Salgo a la superficie después de la parada de seguridad. Me quito mi máscara, respiro por mi nariz, aire entra, aire sale. Lastre, equipo y Christian para la lancha. 

 






Después de la buceada es necesario hidratarnos y comer algo dulce. Después de bucear, es de los momentos donde las papilas gustativas más disfrutan comer, solo aire seco por 53 minutos, azúcar entra, energía para el cuerpo y todas las papilas disfrutando lo que acaba de entrar a la boca. Mar lleno de color, aguamarina, múltiples azules, hora de volver a tierra firme. Planes para hacer debajo y arriba del agua en lo que muchos llaman el jardín infantil del mar.

Un camino colgante, casi infinito, hecho de madera, me lleva de un sitio a otro dentro del manglar. Sitio donde un número importante de peces y animales marinos escogen para poner sus huevos y dar cría por múltiples factores, uno de ellos: la protección que le prestan las raíces del manglar a sus crías. El viento pasa, no hay nadie más en el camino, solo pájaros arriba y peces debajo. Varios cantos de pájaros que hacen que uno tenga que mirar de lado a lado en busca de ellos. Una caminata muy tranquilizante que la complementaría con una sesión de kayak. No un simple kayak, uno transparente que permite que uno vea lo que está ocurriendo debajo de los pies de uno (literal). Dos personas por kayak, el único sonido es el del viento y el de los remos entrando y saliendo del agua totalmente transparente. 


























Empieza el recorrido en una de las lagunas del manglar, todos rodeados de naturaleza, el sol arriba y medusas invertidas abajo. La guía se baja, teniendo cuidado para no tumbarme a mí, se sumerge y saca una de las medusas. La deja ir, lentamente va nadando con la tranquilidad que genera ver su nadada, hasta el fondo de la laguna. Nos cuentan que no tienen la necesidad de nadar mucho ya que un alga vive en su cuerpo y les brinda el alimento necesario para vivir. Lo que llaman una relación simbiótica, ellas le prestan hogar al alga, y él alga les brinda alimento. Relaciones naturales que me gusta ver en este magnífico mundo. 

La remada sigue, pasamos entre túneles de manglar hasta llegar al mar, uno muy pando, con arena blanca y agua transparente esperándonos para que nadáramos en ellas. Veo docenas de kite surfers jugando con el viento y el mar. Salto al agua a ver los peces debajo del agua con nuestras máscaras. Varios peces bebés viviendo en sus raíces, caracoles y más manglar. Hora de remar devuelta a tierra firme. 



El día estaba próxima a culminar, el sol todavía alumbrando. Careta puesta, pulmones llenos y a caretear en las profundidades. Agua cristalina, corales de todos los colores, peces loro comiendo coral, veo una, después dos, cuatro esculturas de humanos y piratas debajo del agua. Al verlas me asusto, las veo bien, son estatuas, lleno bien mis pulmones para bajar a inspeccionarlas. Están sobre arena blanca, arena que las "anguilas jardín" utilizan como hogar, se ven sus cabezas saliendo, docenas de ellas, al verme se esconden totalmente. El sol se va, últimos rayos de sol para mí en esta isla. Al día siguiente saldría temprano a visitar a su hermana menor, Providencia.




Los quiero,

CHB 


Este viaje no hubiera sido posible sin la colaboración y apoyo de: 

  • Restaurante La Regatta
  • Posada Nativa Yellow Moon
  • Bengue’s Place
  • Native Horses
  • Ecofiwi
  • The Morning Show
  • Buceo Blue Life Dive
  • Guianza Roots
  • Posada Nativa Miss Cli’s
  • Camara de Comercio de San Andrés y Providencia
  • Programa de Geoturismo (http://www.caribbeancolombia.com/)




domingo, 22 de junio de 2014

Ambiente familiar y adrenalina en Dubai

Fotos al final del blog.

Estaba en territorio aéreo de los Emiratos Árabes Unidos, desde el aire uno empieza a ver la opulencia y derroche de estos siete emiratos. Se ve puro desierto, caravanas de toyotas blancas sobre las dunas, de la nada edificios grandes, muchos pisos, el Bur Khalifa, el edificio más alto del mundo dándole la bienvenida desde que uno está en el avión, bien emocionante si es.

Estaba aterrizando en el país que más le gusta tener ese récord de lo más más del mundo, mejor si tiene asociado algo con riqueza y despilfarro. El avión aterrizó, la mitad de las mujeres con su pelo tapado por ley iraní se destapan su pelo, la azafata nos da la bienvenida, nos da la temperatura local 36 grados C. Ahora estos meses estaré con pura calentura. Ya estaba en territorio de los emiratos, específicamente en Dubai.

Dubai:

Se independizó de Inglaterra en 1971

PIB per cápita: USD 48,200 (el más alto hasta ahora de mi viaje)

Ratio Hombres:mujeres 3:1 por cada tres hombres hay una mujer

Carga mínima de celular prepago: 5 usd (la más alta que conozco)

Porcentaje de personas que sonríen cuando uno sonríe: No Aplica

No aplica ya que la muestra es realizada cuidadosamente con personas locales (no extranjeros, no turistas), pocos locales se ven en el país.

Población:

2,1 millones distribuidos de la siguiente manera, gente de:

India: 53%
Pakistan: 13,3%
Bangladesh: 7,5%
Las islas de las Filipinas: 2,5%
Sri Lanka: 1,5%
Otros países chéveres; 6%
Locales 17%

Dicho colombiano que les enseñan cuando chiquitos: Que no se note pobreza

Al cumpleaños 40 de los EAU (Emiratos Árabes Unidos) el gobierno le perdonó todas las deudas a sus ciudadanos. Tanta emoción de los árabes que explotaban los motores de los carros sobre revolucionándolos, felices. Puro despilfarro, un traqueto colombiano se la llevaría muy bien con uno de estos amigos árabes que de alegría revientan los motores de sus carros.

Dubai tierra de:

Petróleo, mucho petróleo
Jeques con mucha visión
Capitalismo puro y duro
Centros comerciales
Carros, hoteles, mansiones, yates lujosos (todo lo asociado a lujo)
Tierra de pocos o nulos impuestos
Mezcla de muchas culturas del mundo
Calles limpias, nada de basura
Dispensadores de oro en hoteles
Buenas oportunidades de negocio, precios europeos y gringos con mano de obra de muy bajo costo (indios, africanos, asiáticos)

Mucha planeación, el jeque se está encargando de crear una economía que no dependa del petróleo, está haciendo una excelente labor, (PIB que proviene del petróleo 7%) se trae los mejores consultores a nivel mundial para todo lo que requiere una nueva ciudad. Sin problemas de presupuesto y mejores prácticas a nivel mundial, están construyendo un país que funciona más que bien. No tiene pobreza, atrae a todo tipo de industrias, sus países vecinos son bien pobres entonces se traen fuerza laboral muy barata que hablé inglés. Los trabajadores mandan remesas a sus países de origen. Para los trabajos duros, de construcción, trabajo con las temperaturas reales del país sin aire acondicionado se traen a indios y personas de otros países que no hablan nada de inglés.

Mi avión parqueó en la terminal 2, la más pequeña de todas. Migración fácil, mujeres de shorts, escotes, mostrando pelo, brazos, piernas,
perfil de los turistas acá totalmente diferente a los de Irán, los policías de migración vestidos de árabes 100%, totalmente de blanco impecable, su pañoleta sobre la cabeza con el kafiyyeh (aros) negros, tal cual como puro disfraz de árabe, le toman fotos a mis ojos muy detallada, la señora de migración, con pelo totalmente cubierto, me  pregunta si estoy seguro que el del pasaporte soy yo, me río, le digo que estoy totalmente seguro, mis barbas ya no coinciden con mi foto de pasaporte.

Mi destino la casa de Maria y su familia. María es una de las mejores amigas de Liza mi hermana, me conoce desde que tengo ocho años desde ese entonces siempre que me ve me dice que estoy muy churro. Cuando era chiquito me ponía muy nervioso cuando me lo decía hoy en día no. Denis, el esposo, lo trasladaron a Dubai hace casi un año. Tienen dos chiquitos absolutamente divinos, Jerónimo de 4 años, Emilia de 2, ellos serían mis anfitriones de esta ciudad. María me dio instrucciones de como llegar a su casa, podía irme en taxi o metro. La decisión, metro.

La terminal dos no tiene línea de metro, tenía que llegar hasta una, empecé a preguntar, nadie sabía, me decían que no se podía, que lo mejor era taxi. Salí caminando del aeropuerto, ni medio ser humano caminando por las calles, todo está diseñado para los carros. Jardines impecables, árboles podados, se podría comparar con la salida del aeropuerto de Singapur, todo impecable. Llegó un indio, le cuento que tengo que llegar a una estación de metro, le pregunto si puedo caminar, me dice que el va para la otra estación que me monte en su taxi que él me invita.

El taxista también indio, nos llevó, las distancias entre las terminales es monstruosa, caminando con backpack a la espalda me hubiera demorado días y litros de sudor. Les di las gracias a los dos, ya tenía la estación de metro al frente mío. Ya se empiezan a ver personas de todo el mundo, que sólo el 17% de la población sea local es algo poco común en el mundo. Algo de lo que me gusta mucho de Nueva York y Hong Kong es eso, pero acá es más multicultural. Africanas con sus sombreros, indios, asiáticos, gringos, europeos, latinos, gente de todo el mundo por todas partes.

Entré al metro, todos los letreros en árabe e inglés, la estación impecable, los pisos brillan, los vidrios son limpiados constantemente para que no tengan huellas digitales, los baños de la estación mejor que el de cualquier hotel que me he quedado en este viaje. Gran parte del metro no es subterráneo, a medida que uno avanza puede ver por la ventana la ciudad. Ya era de noche, yo ponía las manos en la ventana para poder ver hacia afuera y evitar el reflejo.

En este punto ya podía darle una primera mirada a Dubai, edificios muy altos, palmeras, árboles, jardines por todas partes. Carreteras de 10 carriles con carros lujosos y nuevos andando. Campos de golf. Locales de:

Rolex
Audi
Ferrari
Maserati
Lamborgini
Demás elementos de puro lujo y ostentación.

El recorrido duró unos 45 minutos, charlé todo el tiempo con un inglés que acababa de llegar también. Durante el viaje vi las vallas publicitarias más grandes que he visto en mi vida, cientos de metros de una sola valla. Es impresionante ver tanta opulencia. Los personajes de las vallas son mucho más grandes que yo.

Llegué a mi estación, el metro a uno le cobra por distancia recorrida, ahora tenía que caminar unos metros hasta buscar mi edificio. Las direcciones en Dubai son bien regulares o nulas, casi todo es por nombre del edificio o señas. Afuera estaba haciendo algo de calor, leve humedad y a caminar. Finalmente llego a mi edificio bien alto, iluminado e imponente con la forma de un lápiz. En la entrada dice que es el edificio residencial más alto del mundo, (el año pasado le quitaron el primer puesto) 94 pisos de apartamentos, la torre Colpatria tiene 47... Ese sería mi edificio por unos días.

Entro por una puerta redonda que se mueve todo el tiempo, seis ascensores, espicho el piso 10 y en menos de lo que canta un gallo ya había llegado. La velocidad de este ascensor es poderosa. Timbro en el apartamento, oigo los pasos de un niño de 4 años correr, me abren la puerta. Ahí estaba Jerónimo parado, me dice "Hola Kikan".

Entró, toda la familia en el apartamento, me quito mi backpack, mi espalda no podía estar más sudada, María me abraza, se le aguan los ojos, me dice que pobrecito yo viajando sólo, yo me reía. Saludo Denis y a Emilia, una chiquita muy tierna que habla como una niña grande. Me tomé un litro de agua y nos ponemos a charlar. Nada más rico que haber llegado acá, me sentía llegando a donde mi familia.

Jerónimo, ya había visto un par de fotos de mi viaje, tiene un mapa, que todo niño debería tener en su cuarto, donde vimos los países en los que había estado y mis próximos destinos. Me impresiona como ya es un experto en geografía mundial, sabe donde quedan muchos países, le preguntaba por nuevos países, me sonreía y me mostraba.

Si estaba buscando ambiente familiar estaba en el lugar indicado, una familia muy linda con muy buena energía por parte de todos sus integrantes.

Comida casera acompañada de un par de whiskys, nada más rico que eso. Jerónimo me prestó su cuarto durante mi estadía, me bañé largo con una ducha con pura presión y agua caliente, me acosté sobre mi colchón, que rico dormir con colchón, dejar el cuerpo reposar. La sábanas blancas limpias y oliendo rico. Tenía que descansar. Dormí absolutamente delicioso,

Esa mañana se había muerto Gabriel García Márquez, tuve varios escalofríos por el cuerpo, me dio pesar, mucho pesar. Una vez en La Habana, Cuba me lo había encontrado en un restaurante, había charlando un par de minutos con él, muchos de sus libros me han encantado. Me dio duro su muerte, sólo la muerte de Celia Cruz me había impactado de personajes famosos, ahora la de Gabo se sumaba al listado.

Me levanté, mi cuarto tiene vista al mar, rico levantarse, ver el mar, cielo azul, ni media nube, era viernes acá, día de descanso en Dubai y todos los países musulmanes. (El domingo trabajan y hay colegios). Los chiquitos ya estaban jugando y charlando. Marielita preparó un desayuno de campeones con milo, huevos y fruta. Denis puso buena música, así empezó el día, qué mejor manera. Marielita puso a lavar toda mi ropa, más tarde me confesó que la tuvo que lavar dos veces por el color del agua después de la primera lavada...

Teníamos un día introductorio para mi en Dubai, irnos a dar un borondo por la ciudad. Bajamos al primer piso, la portera de Kenya, muy sonriente como típica Kenyana, le hablé en swahili, se emocionó, me respondió de vuelta. Seguimos al parqueadero, un par de Ferraris, Mercedes, Audis, BMW parqueados todos bien nuevos. Nos montamos los cinco en la camioneta, Maria me cedió el puesto de adelante para poder tener una  mejor vista, ella se fue atrás en la mitad de las dos sillas de los chiquitos. El clima muy agradable, buena música y energía a bordo del carro.

Salimos del parqueadero, autopistas gigantes, mucho pasto, jardines bien podados, palmeras, edificios altos, pocos semáforos, la ciudad tiene muy buena planeación que hace que todo esté fríamente calculado para que la gente viva sin trancones y cómodos. La gasolina es regalada, un litro cuesta USD 0,45 centavos hay varios factores que lo vuelven un muy buen vividero para todo tipo de extranjeros.

Fuimos a un centro comercial, mi cámara sufrió un fuerte impacto en Irán, ya no enfocaba (las últimas fotos que mandé tenían baja calidad),  tenía que conseguirle reemplazo de manera inmediata. En el centro comercial todo diseñado para los niños, hay todo tipo de atracciones para que los niños pasen felices, para un chiquito me parece un gran sitio para crecer. En el jardín de Jerónimo hay más de 80 nacionalidades, en el curso hay 24 niños, ninguno de un país repetido. Crecen en un contexto de diversidad cultural absoluta, crecen sabiendo del mundo, religiones, personas, del mundo, me parece muy interesante.

Pasamos por el centro, se ve el Bur Kalifa, el edificio más alto del mundo 830 metros de altura, al lado está el Dubai Mall, el centro comercial más grande del mundo 502,000 m2, las cebras de la calle son hechas en mármol, es muy interesante, muy imponente, durante el recorrido de vuelta uno ve el famoso hotel de la vela, con el helipuerto ahí puesto, muy emocionante estar acá sobre todo por la familia que me adoptó.

Seguimos el recorrido por los barrios de la clase trabajadora de Dubai. Hacia un lado de la autopista que da al mar, están los hoteles, las playas, los edificios poderosos y grandes. Al otro lado están las viviendas de las personas que hacen que esto sea posible construirlo y mantenerlo.

Esa zona es otro cuento, parece algún barrio indio, mucha gente con su vestimenta tradicional, muchos hombres, el porcentaje de hombres vs mujeres en Dubai es muy alto, ya que normalmente es el hombre el que se viene a trabajar para mandar plata a su familia. Son conjuntos grandes de tres pisos con ropa colgada sobre las ventanas/barandas, cualquier zona disponible, se ven unos mercados muy típicos en la calle. Muchos viven en cuartos con camarotes, compartiendo su cuarto con varias personas, un baño, una cocina, ahí es donde viven por años. Tienen acceso a la salud local que es mucho mejor a lo que pueden acceder a sus países, sus sueldos son libres de impuestos, pero a su vez no hay una pensión obligatoria. No sabría la capacidad de muchos de pensar en eso o una pensión voluntaria que en unos años se pueda volver un problema cuando estos vuelvan a sus países de origen viejos sin muchos ánimos de trabajar...

Este país tiene todo muy controlado, no hay pobreza, muy pocos crímenes, los ciudadanos reciben muchos beneficios del gobierno, un piloto por el hecho de ser ciudadano gana 40% más de sueldo que cualquier otra nacionalidad. Volverse ciudadano es casi imposible, sí uno nace acá y no es árabe no obtiene la nacionalidad.

Seguimos con el tour, paramos a comprar mercado para hacer un asado en la casa, el supermercado con sus productos, frutas y verduras es igual de internacional a la población de acá, ya que poco se puede producir en este desierto,

Pitayas, granadillas y café de Colombia
Tocineta de Inglaterra (hay un letrero en la zona del cerdo diciendo "No Muslim")
Liches de Tailandia
Lechuga de Italia
Peras de Chile
Cordero de Australia
Nectarinos de Estados Unidos
Mangos de India
Limones de Sur África
Aguacates de Kenya
Bananos de las islas de las Filipinas
El listado es casi infinito,

Eso me dejó impresionado, diversidad cultural hasta en la sección de frutas de un supermercado. El trago es muy controlado, sólo los extranjeros con una licencia especial pueden comprar en sitios específicos con un impuesto del 30% que lo hace bien caro comparado a otros países. También controlas ciertas páginas de internet, todo relacionado con pornografía, Soho.com está bloqueada.

Compramos un lomo de cerdo y otras cosas ricas para preparar en la noche, nos devolvimos a la casa. Ahora teníamos sesión de piscina, el clima estaba perfecto para un buen chapuzón, el agua de temperatura perfecta, Denis, los chiquitos y yo metidos jugando con todo tipo de juguetes de agua y Marielita en una asoleadora charlándonos. De vez en cuando venían un par de pájaros a tomar agua, Emilia se emocionaba, gritaba "pajaritos" sonreía, me gusta que desde pequeña le interesen tanto esos grandiosos animales que a mi me encantan. (De vez en cuando se ven loros volando por la zona). El sol se quedó alumbrando mucho mas rato que en Irán, empezó a enfriar y nos trasladamos a la piscina interna.

El salvavidas de Nepal, de un pueblo que conozco, la fuerza laboral de acá proviene de mis países favoritos del mundo, siempre les preguntó sus nacionalidades, sonríen cuando saben que conozco sus países. Si me acuerdo los saludo en su idioma, les hablo de sus ciudades, del trago típico o de lo que hubiera hecho en el sitio, sonríen, se alegran de hablar de su país, eso me alegra mi rato acá. Ya teníamos  dedos de abuelito por estar tanto tiempo en la piscina, nos alistamos y nos subimos a cocinar. Nada más rico que este ambienté familiar.

Denis, es un experto cocinero, preparó nuestro delicioso asado, preparamos unas ginebras, puso música para ambientar la noche, brindamos, Maria prendió las velas del comedor y comimos. Comida casera preparada con la mejor vibra de Dubai, bajo la luz de las velas, nada más rico que eso. Me siento como sí estuviera en mi casa, como sí María fuera mi hermana y Denis mi cuñado, por lo visto me iba a quedar más días de lo planeado. El parecido entre María y mi mamá es que las dos escriben en sus celulares con una sola mano, con un solo dedo.

Nos quedamos charlando un buen rato, los niños ya estaban dormidos, al siguiente día teníamos día de parque de agua. Me fui a dormir a mi poderoso cuarto, con colchón, sábanas deliciosos, balcón, baño propio y poderosa vista.

Me levanté temprano, los chiquitos ya estaban despiertos poniendo buena energía en la casa, ya los dos se saben mi nombre, abro la puerta de mi cuarto, me saludan, también estaba Shasha, una empleada filipina que les ayuda con todo tipo de temas en la casa. Acá hay mucho filipino trabajando. Me puse a charlar con ella en inglés, lleva acá menos de un año, vive en un cuarto compartido de 8 camarotes, le conté que así eran mis hostales. Esto de viaje me parece bien pero vivir vivir así me parece intenso. Acá hay mejores sueldos y oportunidades que en Filipinas. Denis me contó que le habían ofrecido un celular muy bueno regalado, ella lo rechazó ya que quería un iPhone... Ella se viste con pura ropa de marca... Impresionante lo que estas marcas están generando en el mundo. Volviendo, para mucha gente, una prioridad ponerse algo con un logo a cambio de días de trabajo de ella... El mundo, su gente, sus creencias y nuevas prioridades. Me parece triste.

Desayunamos al ritmo de música brasileña, con baile incluido, nos alistamos a velocidades de familias con chiquitos. Viajando con mis hermanas aprendí como es la movida de turistear con niños. Nada de presiones ni stress todo toma más tiempo de lo normal. Salimos rumbo a Yas Waterworld, un nuevo parque de agua en Abu Dabi. Yo creo que estaba más emocionado que Jerónimo y Emilia. No iba a un parque de esos desde el 97, hace 17 años...que mano de años, muchos tiempo, me sentí viejo escribiendo esto. Todo pasa tan rápido, hay que saber vivir la vida.

Me eché bloqueador, me gusta un año entero de echarme bloqueador, que implica estar afuera y no encerrado. Puestos fijos en la camioneta, muy buena música, hits actuales, Carlos Vives, tengo compatibilidad musical absoluta con la familia Amado Vega. En varios trayectos también se oían cantin cuentos, canciones con las que yo crecí, en este viaje me enteré que a Samy el heladero, los animales salvajes lo habían detenido en África... De las muchas cosas que uno aprende todos los días, sobre todo viajando.

El parque queda en Abu Dhabi, otro de los siete emiratos a una hora de Dubai, hicimos una parada técnica para almorzar, acá una persona que sólo hable árabe no se mueve tan fácil. El 83% de la población es expatriada que implica que no hablan árabe, me parece loco. Durante el recorrido sobre las modernas carreteras con límites de velocidad de 120 y 140 km/h, varias fotos grandes de su sheik, María y Denis me iban contando cosas interesantes sobre Dubai, muchos de los datos de este mail provienen de ellos.

Llegamos al parque, eso es como llegar a Disney, desde los parqueaderos ponen música inspiradora, que le alegra más el rato a uno, compramos los tiquetes, entramos y nos ubicamos en el mapa. Había todo tipo de atracciones, unas de mucha adrenalina que requieren una altura mayor a 1,2 m, sólo los adultos la cumplíamos, otras para los chiquitos más tranquilas. Muchos musulmanes disfrutando del parque, las mujeres con sus vestidos de baño islámico que les cubre el pelo, todo el cuerpo, se les ve las manos, la cara y los pies, nada más de piel.

Teníamos que buscar un sitio para dejar nuestras cosas y empezar a pasear. Había un show de nadado sincronizado que me impresionó, uno las veía desde un acuario, no desde arriba, nadaban la historia de los Emiratos, mientras una grabación iba relatando todo sobre la dependencia del país en las perlas antes del petróleo, si no hubiéramos estado con chiquitos estoy seguro que hubiera pasado derecho.

Seguimos con nuestro día, María se quedó un rato con los chiquitos mientras Denis y yo íbamos a tirarnos por las diferentes atracciones. Esto si es muy emocionante, son montañas rusas donde el cuerpo de uno es el carro, cayendo a máximas velocidades mientras el cuerpo emite adrenalina pura y dura. Ese sentimiento de estar parado en un piso oír un "count down", three, two, one, se abre el piso, la gravedad hace que uno caiga a una aceleración de 9,8m/s2 (esto lo aprendí en física universitaria), la inclinación lo hace más leve, es una mezcla de nervios, felicidad, miedo. Algo único que me encanta. Hacer las filas ver las caras y gritos de las personas, las que se rinden y se devuelven por no querer tirarse. La salvavidas de esta atracción de Uganda, charlamos un buen raro antes de mi conteo.

Seguimos con el parque, no podía estar más feliz, fui al baño, la que limpiaba ese baño de Etiopía, obviamente sonriente, estaba feliz que le hablará en Amharic y le hablará de su país, me la encontré un par de veces después, me saludaba y sonreía.

Después nos rotamos, Denis y yo nos quedamos con Jero y Emi. Los dos felices tirándose de un tobogán para niños, que emoción ese plan con los hijos de uno, si me emocionaba con estos chiquitos no me imagino del sentimiento de los papás. Los niños repetían en varias "otra vez" para irse a tirar con ellos de los toboganes, nos quedamos hasta que cerró el parque,  Todos bien cansados y felices devuelta a la casa.

Comida con buenas velas, charla, ginebras, deliciosa comida preparada por Denis sobre la mesa. La comida me parece un momento muy especial del día sobretodo para las familias. Me pasa mucho que me río con Maríelita exagerado por puras pendejadas, nos reímos hasta que el estómago se cansa y salen lágrimas. Ya era sábado en la noche, la semana ya empezaba el día siguiente, domingo de trabajo y colegios, este año para mi los días no hacen ninguna diferencia, casi nunca sé en que día estoy,

Se me venían días bien cheverongos en este emirato,

Los quiero,

CHB